Artículo de Investigación Original
Estrategias de enseñanza basadas en Realidad Aumentada retos y
oportunidades en la universidad
Augmented Reality
-
Based Teaching Strategies: Challenges and Opportunities in
Higher Education
Francisco Xavier Benítez Romero
1[0009-0001-7446-9624]
, Juliana Elizabeth Caicedo Pantoja
2[0009-0004-
6168-7421]
, Karen Andrea Armas Sánchez
2[0000-0003-1095-7642]
1
Universidad Estatal de Guayaquil, Guayas, Ecuador.
fcoxaviergye@gmail.com
2
Universidad de Otavalo, Imbabura, Ecuador.
jcaicedo@uotavalo.edu.ec
karmas@uotavalo.edu.ec
|
CITA EN APA:
Benítez
Romero,
F.
X.,
Caicedo
Pantoja, J. E., & Armas Sánchez, K.
A.
(2025).
Estrategias de
enseñanza
basadas en Realidad Aumentada retos
y
oportunidades
en
la
universidad.
Technology
Rain
Journal
,
4
(1).
https://doi.org/10.55204/trj.v4i1.e77
Recibido:
27 de febrero del 2025
Aceptado:
12 de mayo del 2025
Publicado:
04 de junio del 2025
Technology Rain Journal
ISSN:
2953
-
464X
|
|
Resumen
.
La
Realidad
Aumentada
(RA)
ha
emergido
como
una
tecnología
con
alto
potencial
para
transformar
los
procesos
de
enseñanza-aprendizaje en la educación superior. Este artículo presenta
una revisión bibliográfica estructurada sobre las principales estrategias
docentes que integran RA en contextos universitarios, con el objetivo de
identificar sus beneficios pedagógicos, desafíos de implementación y
oportunidades futuras. La revisión abarcó literatura académica en bases
de
datos
como
Scopus,
Web
of
Science,
ERIC
y
Google
Scholar,
seleccionando
estudios
que
evidencian
el
uso
de
RA
en
estrategias
activas como el aprendizaje basado en problemas, laboratorios virtuales,
simulaciones.
Los
resultados
muestran
que
la
RA
contribuye
al
aprendizaje
significativo,
la
motivación
estudiantil
y
el
desarrollo
de
competencias
clave,
pero
también
enfrenta
barreras
como
la
falta
de
formación docente, recursos tecnológicos limitados y escasa integración
curricular.
Se
proponen
líneas
futuras
de
investigación
enfocadas
en
evaluar el impacto a largo plazo, mejorar la accesibilidad e integrar la
RA con otras tecnologías emergentes. Se concluye que la RA representa
una herramienta valiosa para repensar la docencia universitaria desde
enfoques más dinámicos, inclusivos y centrados en el estudiante.
Palabras Clave:
Realidad aumentada; simuladores virtuales, estrategias
de enseñanza; educación universitaria; realidad virtual. ·
|
|
Los contenidos de este artículo están bajo
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de
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Commons
Attribution 4.0 International (CC BY 4.0 )
Los
autores
conservan
los
derechos
morales y patrimoniales de sus obras.
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Abstract
:
Augmented
Reality
(AR)
has
emerged
as
a
powerful
technology
with
high
potential
to
transform
teaching
and
learning
processes in higher education. This article presents a structured literature
review of the main teaching strategies that integrate AR in university
contexts, aiming to identify their pedagogical benefits, implementation
chal
lenges,
and
future
opportunities.
The
review
covered
academic
literature
published
between
2014
and
2024
from
databases
such
as
Scopus, Web of Science, ERIC, and Google Scholar, selecting studies
that
document
the
use
of
AR
in
active
learning
strategies
su
ch
as
problem
-
based
learning,
virtual
laboratories,
simulations,
and
gamification. Findings show that AR contributes to meaningful learning,
student motivation, and the development of key competencies, but also
faces challenges such as lack of teacher trai
ning, limited technological
resources,
and
weak
curricular
integration.
Future
research
lines
are
proposed,
focusing
on
long
-
term
impact
assessment,
improved
accessibility,
and
integration
with
other
emerging
technologies.
It
is
concluded that AR
centered approaches.
Keywords:
Augmented Reality; virtual simulators; teaching strategies;
higher education; virtual reality.
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Technology Rain Journal
ISSN
: 2953-464X
Vol. 4 Núm. 1 (enero – junio 2025)
,e77
https://technologyrain.com.ar/
-
1.
INTRODUC
C
IÓN
En
las
últimas
décadas,
la
educación
superior
ha
experimentado
transformaciones
profundas
impulsadas por la integración de tecnologías emergentes, entre ellas la Realidad Aumentada (RA),
la cual se ha consolidado como una herramienta pedagógica innovadora con un alto potencial para
enriquecer los procesos de enseñanza-aprendizaje. La RA permite la superposición de elementos
virtuales
sobre
el
entorno
físico,
facilitando
experiencias
educativas
inmersivas,
interactivas
y
contextualizadas
que
estimulan
el
pensamiento
crítico,
la
participación
y
la
retención
de
conocimientos (Akçayır & Akçayır, 2017).
El
interés
por
incorporar
estrategias
basadas
en
RA
en
contextos
universitarios
responde
a
la
necesidad de
atender los nuevos perfiles de estudiantes, caracterizados por su familiaridad con
entornos
digitales,
así
como
a
la
búsqueda
de
metodologías
que
promuevan
el
aprendizaje
significativo.
Diversos
estudios
han
demostrado
que
la
RA
puede
mejorar
la
comprensión
de
conceptos abstractos, favorecer el aprendizaje autónomo y fomentar habilidades transversales como
la colaboración y la resolución de problemas (Bacca et al., 2014; Cheng & Tsai, 2013).
Sin embargo, su implementación no está exenta de desafíos. Entre los principales retos se encuentran
la falta de formación docente en el uso didáctico de la tecnología, las limitaciones de infraestructura
tecnológica en muchas instituciones, y la escasez de recursos educativos adaptados a los planes de
estudio universitarios. Asimismo, persisten cuestionamientos sobre la evaluación del impacto real
de estas estrategias en el rendimiento académico y en la calidad del aprendizaje (Hurtado Espinosa
et al., 2025).
El aprendizaje activo, caracterizado por la participación del estudiante en el proceso educativo, se
ve potenciado por el uso de simuladores virtuales. Estos fomentan la reflexión, el pensamiento
crítico y la toma de decisiones en entornos controlados, lo que contribuye a una experiencia de
aprendizaje más significativa y duradera (Freeman et al., 2014).
Diversos estudios han evidenciado que la implementación de simuladores virtuales en la educación
superior
mejora
el
rendimiento
académico
y
la
retención
del
conocimiento.
Por
ejemplo,
en
el
ámbito de la física, el uso de herramientas como PhET y Algodoo ha permitido a los estudiantes
visualizar
fenómenos
abstractos
y
realizar
experimentos
virtuales,
lo
que
ha
resultado
en
una
comprensión más profunda de los conceptos (Hurtado Espinosa et al., 2025).
Además, la pandemia de COVID-19 aceleró la adopción de tecnologías digitales en la educación,
destacando la importancia de contar con recursos que permitan la continuidad del aprendizaje en
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-
1.1
Estrategias
de
enseñanza:
simuladores
virtuales,
aprendizaje
activo
y
educación
universitaria
entornos virtuales. En este contexto, los simuladores virtuales han demostrado ser una solución
eficaz para mantener la calidad educativa y fomentar la participación de los estudiantes (Arenas et
al., 2023).
A pesar de los beneficios evidentes, la implementación de simuladores virtuales en la educación
universitaria también presenta desafíos, como la necesidad de formación docente, la adecuación de
los contenidos y la inversión en infraestructura tecnológica. Por ello, es fundamental analizar las
experiencias existentes y evaluar las mejores prácticas para su integración efectiva en los procesos
de enseñanza-aprendizaje.
El
análisis
del
uso
de
simuladores
virtuales
en
entornos
universitarios
requiere
una
clara
delimitación
de
los
conceptos
fundamentales
que
sustentan
esta
propuesta
pedagógica.
Los
simuladores virtuales son entornos digitales interactivos diseñados para imitar procesos, situaciones
o
sistemas
reales,
permitiendo
a
los
usuarios
explorar
contextos
complejos
mediante
la
manipulación de variables, la toma de decisiones y la observación de resultados, todo ello en un
entorno
seguro
y
controlado
(Mikropoulos
&
Natsis,
2011).
Estas
herramientas
favorecen
el
aprendizaje
por
descubrimiento,
ya
que
permiten
experimentar
con
el
error
como
fuente
de
retroalimentación, potenciando la autonomía del estudiante en la construcción de conocimientos.
Desde
una
perspectiva
tecnológica,
los
simuladores
pueden
incorporar
realidad
virtual
(VR),
realidad
aumentada
(AR),
modelado
tridimensional,
sistemas
adaptativos
o
motores
físicos
avanzados para generar representaciones fidedignas de fenómenos físicos, químicos, biológicos o
sociales.
Gracias
a
ello,
los
estudiantes
pueden
practicar
procedimientos,
visualizar
procesos
abstractos, resolver problemas prácticos y vivir experiencias formativas que de otro modo serían
inaccesibles por limitaciones logísticas o éticas (Pérez et al., 2023; Serrano-Luján et al., 2022).
En el contexto educativo, los simuladores contribuyen a un aprendizaje significativo al facilitar la
transferencia
de
conocimientos
teóricos
a
situaciones
aplicadas,
en
línea
con
las
teorías
del
aprendizaje experiencial de Kolb (1984) y del constructivismo de Piaget y Vygotsky. Su valor reside
no solo en la posibilidad de repetir múltiples veces una experiencia de aprendizaje, sino también en
la posibilidad de personalizar la dificultad, recibir retroalimentación instantánea y promover la toma
de decisiones en condiciones de incertidumbre, habilidades clave en la formación profesional del
siglo XXI (Czerkawski & Lyman, 2016).
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Por su parte, el aprendizaje activo se refiere a un enfoque metodológico centrado en el estudiante,
en
el
cual
se
promueve
su
participación
y
consciente
en
la
construcción
del
conocimiento.
A
diferencia de los métodos tradicionales, que privilegian la transmisión unidireccional de contenidos,
el
aprendizaje
activo
implica
que
los
estudiantes
se
involucren
directamente
en
tareas
cognitivamente demandantes, como la resolución de problemas, simulaciones, estudios de caso,
debates, aprendizaje basado en proyectos y el uso de tecnologías interactivas (Bonwell & Eison,
1991; Prince, 2004).
Este enfoque ha demostrado ser eficaz en el fortalecimiento de competencias de orden superior,
tales como el pensamiento crítico, la creatividad, la toma de decisiones y la autorregulación del
aprendizaje
(Freeman
et
al.,
2014;
Chi
&
Wylie,
2014).
Además,
favorece
la
retención
del
conocimiento, mejora la motivación intrínseca del estudiante y fomenta una actitud reflexiva frente
a los desafíos académicos (Armellini & De Stefani, 2016).
Figura 1.
Ciclo RA: Estrategia de Aprendizaje Activo Basada en Planificación, Ejecución,
Control y Acción.
La Figura 1 representa el Ciclo RA, una estrategia metodológica centrada en el aprendizaje activo a
través
de
cuatro
fases
secuenciales:
Planificar,
Ejecutar,
Controlar
y
Actuar.
En
la
etapa
de
Planificación (P), el estudiante observa un video que le permite anticipar los contenidos y objetivos.
Luego, en Ejecución
(E), se promueve
el
análisis de imágenes como
mecanismo de activación
cognitiva y comprensión visual. En la fase de Control (C), el estudiante realiza un mapa mental que
le permite estructurar y relacionar los conceptos aprendidos, consolidando así su conocimiento.
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Finalmente,
en
la
etapa
de
Acción
(A),
se
orienta
a
aplicar
lo
aprendido
para
mejorar
sus
conocimientos
y
fortalecer
su
motivación.
Este
ciclo
busca
fomentar
la
autorregulación,
el
pensamiento crítico y la autonomía, alineándose con modelos pedagógicos constructivistas y con el
uso de recursos digitales interactivos.
En este marco, los simuladores virtuales se posicionan como herramientas pedagógicas idóneas para
operacionalizar
el
aprendizaje
activo,
ya
que
permiten
a
los
estudiantes
explorar
escenarios
complejos, experimentar consecuencias de sus decisiones y aplicar conocimientos en entornos que
imitan la realidad profesional. Estas experiencias, basadas en la interacción, la retroalimentación
inmediata
y
la
contextualización
de
saberes,
potencian
una
comprensión
más
profunda
y
significativa de los contenidos curriculares (Serrano-Luján et al., 2022). Por tanto, el aprendizaje
activo mediado por simuladores virtuales representa una vía efectiva para conectar la teoría con la
práctica y desarrollar habilidades transferibles al ámbito laboral.
Este cambio es particularmente relevante en carreras de alta complejidad técnica o científica —
como medicina, ingeniería, arquitectura o ciencias aplicadas—, donde la experimentación directa
puede implicar riesgos, altos costos o restricciones logísticas. Los simuladores ofrecen entornos
seguros,
repetibles
y
adaptativos
que
fortalecen
el
aprendizaje
experiencial,
permitiendo
a
los
estudiantes desarrollar habilidades prácticas sin comprometer la integridad de personas, equipos o
materiales (Rodríguez et al., 2024). Asimismo, su integración está alineada con los principios de la
educación inclusiva y personalizada, al permitir adaptar las experiencias de aprendizaje a los ritmos
y estilos de cada estudiante (UNESCO, 2022; García-Peñalvo, 2021). En consecuencia, el análisis
de
su
implementación
en
la
educación
superior
resulta
clave
para
avanzar
hacia
modelos
pedagógicos más dinámicos, eficientes y centrados en el estudiante.
Finalmente,
la
educación
universitaria
contemporánea
enfrenta
transformaciones
significativas
impulsadas por la digitalización, la globalización del conocimiento y las demandas del siglo XXI,
que exigen profesionales con competencias más allá del dominio teórico. El modelo tradicional
centrado en la enseñanza está dando paso a enfoques centrados en el aprendizaje, donde el estudiante
asume un rol protagónico en su proceso formativo, desarrollando autonomía, pensamiento crítico y
habilidades prácticas (Salinas, 2023). En este contexto, la incorporación de tecnologías educativas
como los simuladores virtuales permite articular de forma más eficaz los contenidos teóricos con su
aplicación en escenarios simulados que replican la realidad profesional.
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A continuación, se presentan los objetivos propuestos para el desarrollo de este articulo científico.
Objetivo general:
-
✓
Analizar, a partir de la revisión de literatura científica, las estrategias de enseñanza basadas
en Realidad Aumentada aplicadas en contextos universitarios, con el fin de identificar sus
principales retos y oportunidades pedagógicas.
Objetivos específicos:
-
✓
Sistematizar las principales estrategias didácticas que integran la Realidad Aumentada en
la enseñanza universitaria.
-
✓
Identificar los beneficios reportados por investigaciones recientes sobre el uso de RA en el
aprendizaje superior.
-
✓
Examinar los retos técnicos, pedagógicos y contextuales asociados a la implementación de
RA en la universidad.
2.
MARCO TEÓRICO
2.1
Estrategias de enseñanza mediadas por RA
Las
estrategias
docentes
que
incorporan
Realidad
Aumentada
(RA)
suelen
estar
íntimamente
vinculadas con enfoques activos y constructivistas del aprendizaje, en los cuales el estudiante es
protagonista
de
su
propio
proceso
formativo.
En
este
marco,
la
RA
actúa
como
un
mediador
tecnológico que facilita la construcción de conocimientos significativos a través de la experiencia
directa, la exploración y la interacción con el entorno. Entre las metodologías más utilizadas se
destacan el aprendizaje basado en problemas (ABP), las simulaciones interactivas, los laboratorios
virtuales y las experiencias gamificadas, todas ellas respaldadas por investigaciones que evidencian
la comprensión conceptual y el desempeño académico (Bacca et al., 2014).
Estas
estrategias
permiten
a
los
estudiantes
manipular
objetos
virtuales,
visualizar
procesos
abstractos,
resolver
situaciones
reales
y
participar
en
escenarios
simulados,
muchas
veces
imposibles
de
recrear
en
entornos
presenciales
por
limitaciones
de
seguridad,
recursos
o
infraestructura. La interacción con estos entornos enriquecidos no solo estimula la curiosidad y la
autonomía, sino que también favorece el desarrollo de competencias transversales como el trabajo
colaborativo, el pensamiento crítico y la toma de decisiones en contextos complejos.
Además, la RA fomenta una enseñanza verdaderamente centrada en el estudiante, en la cual los
docentes
asumen
el
rol
de
facilitadores
o
mediadores
del
aprendizaje
más
que
como
simples
transmisores de contenidos. Este cambio de paradigma requiere una transformación profunda en la
planificación
didáctica,
que
debe
incluir
la
integración
curricular
coherente
de
los
contenidos
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aumentados, el diseño instruccional adaptado a la tecnología, y la incorporación de evaluaciones
formativas y auténticas que permitan valorar no solo el conocimiento adquirido, sino también las
habilidades desarrolladas a lo largo del proceso (Cheng & Tsai, 2019).
En
este
contexto,
la
Realidad
Aumentada
no
debe
considerarse
una
simple
herramienta
complementaria,
sino
un
componente
estratégico
que
redefine
la
experiencia
educativa
en
la
universidad, facilitando la transición hacia modelos pedagógicos más activos, flexibles e inclusivos.
A
continuación,
se
presenta
una
tabla
que
sintetiza
las
estrategias
docentes
mediadas
por
RA
aplicadas en la educación universitaria.
Tabla 1
Sintetiza de las principales estrategias docentes mediadas por Realidad Aumentada
|
Estrategia Didáctica
|
Descripción
|
Objetivos de Aprendizaje
|
|
Aprendizaje Basado
en Problemas (ABP)
|
Los estudiantes resuelven problemas complejos con
apoyo de objetos aumentados que representan
variables reales del entorno.
|
Desarrollar pensamiento crítico y
resolución de problemas.
|
|
Simulaciones
Interactivas
|
Escenarios digitales inmersivos donde el estudiante
interactúa con fenómenos físicos, químicos o
biológicos simulados.
|
Comprender fenómenos
abstractos mediante
visualización dinámica.
|
|
Laboratorios
Virtuales
|
Entornos virtuales donde se recrean laboratorios de
experimentación con interacción aumentada segura
y económica.
|
Fomentar la experimentación y el
aprendizaje autónomo.
|
|
Gamificación con RA
|
Incorporación de mecánicas de juego mediante RA
para promover la motivación, la competitividad y la
superación de retos.
|
Incrementar la motivación y la
retención del conocimiento.
|
|
Exploración Guiada
|
Actividades donde los estudiantes descubren
información virtual sobre el entorno físico a través
de dispositivos móviles.
|
Promover el aprendizaje
autónomo y exploratorio.
|
|
RA Situada (basada
en ubicación)
|
Uso de geolocalización y RA para contextualizar el
aprendizaje en espacios reales como campus,
museos o ciudades.
|
Relacionar el contenido
académico con el entorno real
inmediato.
|
La Tabla 1 sintetiza algunas de las estrategias didácticas más relevantes que integran la Realidad
Aumentada en entornos universitarios. Estas estrategias no solo permiten innovar en la forma de
presentar los contenidos, sino que también promueven aprendizajes más significativos al involucrar
activamente
al
estudiante en la
construcción
del
conocimiento. Como
se puede observar, todas
comparten un enfoque centrado en el estudiante y se alinean con modelos pedagógicos activos y
constructivistas.
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2.2 Simuladores virtuales: fundamentos tecnológicos y pedagógicos
Los simuladores virtuales representan una evolución en la integración de tecnología educativa en
entornos
universitarios,
al
ofrecer
plataformas
interactivas
que
permiten
reproducir
situaciones
reales o hipotéticas con altos niveles de realismo e inmersión. Estos entornos están diseñados para
que los estudiantes puedan interactuar con objetos, procesos o contextos simulados, desarrollando
habilidades
prácticas
mediante
el
ensayo
y
error,
la
toma
de
decisiones
y
la
retroalimentación
inmediata (Mikropoulos & Natsis, 2011).
Desde el punto de vista tecnológico, los simuladores pueden incluir elementos de realidad virtual
(VR), realidad aumentada (AR), modelado tridimensional, inteligencia artificial (IA), y algoritmos
de física computacional que emulan el comportamiento de sistemas complejos. Estas tecnologías
permiten la creación de escenarios dinámicos que se adaptan al nivel del usuario, favoreciendo así
un
aprendizaje
personalizado
y
progresivo
(Czerkawski
&
Lyman,
2016).
En
contextos
de
formación profesional, esta capacidad resulta especialmente valiosa para simular condiciones de
riesgo o alto costo, como cirugías, procedimientos industriales o experimentos de laboratorio.
Desde
la
perspectiva
pedagógica,
el
uso
de
simuladores
virtuales
se
fundamenta
en
teorías
del
aprendizaje experiencial (Kolb, 1984), el constructivismo social (Vygotsky, 1978) y el aprendizaje
situado (Lave & Wenger, 1991). Estas teorías coinciden en la importancia de involucrar al estudiante
en experiencias significativas, activas y contextualizadas, donde el conocimiento se construye a
través de la interacción con el entorno, la reflexión y la resolución de problemas reales o simulados.
En ese sentido, los simuladores no solo proporcionan contenido, sino que crean contextos auténticos
donde
los
estudiantes
aprenden
haciendo,
reflexionando
y
ajustando
sus
estrategias
según
los
resultados obtenidos.
En
el
ámbito
universitario,
los
simuladores
han
mostrado
un
impacto
positivo
en
múltiples
dimensiones del aprendizaje: fortalecen la retención del conocimiento, incrementan la motivación
estudiantil,
mejoran
la
autoconfianza
y
fomentan
habilidades
transversales
como
el
trabajo
en
equipo, la resiliencia ante el error, y la capacidad de análisis (Pérez et al., 2023; Serrano-Luján et
al.,
2022).
Estas
herramientas
son
particularmente
eficaces
cuando
se
integran
en
diseños
instruccionales bien estructurados, con objetivos de aprendizaje claros, seguimiento por parte del
docente y espacios de retroalimentación continua.
Además,
la
implementación
de
simuladores
permite
abordar
algunos
principios
clave
de
la
educación
superior
del
siglo
XXI,
como
la
personalización
del
aprendizaje,
la
inclusión
de
estudiantes con distintas habilidades y estilos cognitivos, y la evaluación formativa mediante el
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seguimiento de trayectorias de interacción y desempeño en entornos virtuales (UNESCO, 2022;
García-Peñalvo, 2021).
En síntesis, los simuladores virtuales constituyen mucho más que una innovación tecnológica: son
herramientas
didácticas
transformadoras
que
permiten
repensar
los
modelos
de
enseñanza-
aprendizaje
en
clave
activa,
práctica
y
centrada
en
el
estudiante.
Su
aplicación
adecuada,
acompañada de estrategias pedagógicas coherentes, puede generar entornos de aprendizaje más
significativos, retadores y adaptados a los desafíos profesionales contemporáneos.
2.3 Aprendizaje activo: principios y enfoques metodológicos
El aprendizaje activo constituye un cambio paradigmático en la concepción del proceso educativo,
al
desplazar
el
foco
desde
la
enseñanza
hacia
el
aprendizaje.
A
diferencia
de
los
modelos
tradicionales centrados en la transmisión unidireccional de información —en los que el docente
actúa como expositor y el estudiante como receptor pasivo—, el aprendizaje activo promueve la
participación
consciente,
deliberada
y
reflexiva
del
estudiante
en
actividades
que
exigen
su
involucramiento cognitivo, emocional y conductual (Bonwell & Eison, 1991; Prince, 2004).
Este
enfoque
se
apoya
en
principios
constructivistas
que
sostienen
que
el
conocimiento
no
se
transfiere, sino que se construye a través de la experiencia, la interacción social y la resolución de
problemas significativos (Piaget, 1972; Vygotsky, 1978). Las actividades típicas del aprendizaje
activo incluyen la discusión de casos, el aprendizaje basado en problemas (ABP), la simulación, el
aprendizaje cooperativo, la escritura reflexiva, los debates estructurados y el uso de tecnologías
digitales para la interacción (Chi & Wylie, 2014).
Una de las contribuciones clave del aprendizaje activo es su efecto positivo en el desarrollo de
habilidades
de
orden
superior,
como
el
pensamiento
crítico,
la
resolución
de
problemas,
la
metacognición,
la
creatividad
y
la
toma
de
decisiones
fundamentadas.
Estas
habilidades
son
esenciales en el contexto universitario, donde se busca formar profesionales capaces de adaptarse a
entornos cambiantes, gestionar información compleja y actuar con autonomía (Freeman et al., 2014;
Armellini & De Stefani, 2016).
Además,
la
implementación
de
estrategias
de
aprendizaje
activo
ha
sido
asociada
con
mejoras
significativas en el rendimiento académico, en comparación con las clases magistrales tradicionales.
Un metaanálisis realizado por Freeman et al. (2014), basado en 225 estudios, demostró que los
estudiantes que participaron en cursos con metodologías activas obtuvieron un desempeño superior
y
redujeron
las
tasas
de
deserción
en
carreras
STEM
(Ciencias,
Tecnología,
Ingeniería
y
Matemáticas).
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En este marco, la incorporación de tecnologías educativas interactivas
—como los simuladores
virtuales—
se
convierte
en
un
recurso
privilegiado
para
operacionalizar
los
principios
del
aprendizaje activo. Estas herramientas permiten al estudiante interactuar con entornos dinámicos,
recibir
retroalimentación
inmediata,
aplicar
sus
conocimientos
a
situaciones
contextualizadas
y
aprender
de
los
errores
en
un
entorno
seguro
(Czerkawski
&
Lyman,
2016).
Al
combinar
interactividad, inmersión y desafío cognitivo, los simuladores no solo motivan el aprendizaje, sino
que
lo
anclan
a
experiencias
significativas
que
favorecen
la
transferencia
del
conocimiento
a
contextos reales.
Por tanto, el aprendizaje activo no debe entenderse únicamente como una estrategia didáctica más,
sino como una filosofía educativa que sitúa al estudiante en el centro del proceso formativo, dándole
herramientas para pensar, actuar y aprender de forma autónoma y colaborativa. Su articulación con
tecnologías como los simuladores virtuales representa una oportunidad para repensar los modelos
pedagógicos universitarios y avanzar hacia una educación más participativa, inclusiva y orientada
al desarrollo integral.
2.4 Integración de simuladores en la educación superior
La incorporación de simuladores virtuales en la educación universitaria responde a la necesidad de
adaptar los procesos formativos a los desafíos del siglo XXI, en un contexto donde la innovación
educativa,
la
digitalización
y
el
desarrollo
de
competencias
prácticas
se
han
vuelto
prioridades
estratégicas en las instituciones de educación superior (García-Peñalvo, 2021; UNESCO, 2022).
Estos entornos digitales permiten recrear situaciones del mundo real de forma interactiva, dinámica
y segura, lo que favorece la conexión entre teoría y práctica en entornos educativos.
La efectividad de los simuladores en el ámbito universitario ha sido documentada en múltiples
disciplinas.
En
las
ciencias
de
la
salud,
por
ejemplo,
el
uso
de
simuladores
para
prácticas
de
anatomía, procedimientos quirúrgicos, atención en emergencias y habilidades clínicas ha mejorado
significativamente
la
seguridad
del
paciente,
la
autoconfianza
del
estudiante
y
la
precisión
diagnóstica (Lateef, 2010; O’Donnell et al., 2020). Plataformas como Body Interact o SimMan
permiten
la
simulación
de
casos
clínicos
en
tiempo
real
con
retroalimentación
automatizada,
promoviendo la toma de decisiones bajo presión.
En
ingeniería
y
arquitectura,
los
simuladores
permiten
modelar
estructuras,
probar
materiales,
simular
procesos
industriales
o
analizar
la
eficiencia
energética
de
edificaciones.
Herramientas
como MATLAB Simulink, AutoCAD o Revit, integradas con motores de simulación, ofrecen a los
estudiantes experiencias inmersivas para resolver problemas técnicos reales con base en datos y
criterios de calidad profesional (Serrano-Luján et al., 2022).
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En educación económica y empresarial, los simuladores permiten desarrollar habilidades de análisis
financiero,
gestión
de
recursos,
negociación
y
liderazgo
en
escenarios
virtuales
de
toma
de
decisiones
estratégicas.
Simuladores
como
Simultrain,
Marketplace
o
Cesim
Global
Challenge
permiten
a
los
estudiantes
desempeñarse
como
gerentes
en
contextos
económicos
reales,
enfrentando incertidumbre, competencia y presión de resultados (Renta-Davids et al., 2020).
Asimismo,
en
las
ciencias
naturales,
la
simulación
computacional
se
utiliza
para
visualizar
fenómenos
que
no
pueden
reproducirse
fácilmente
en
un
laboratorio
real,
como
la
evolución
molecular,
la
mecánica
cuántica
o
el
cambio
climático.
Herramientas
como
PhET
o
Algodoo
permiten al estudiante observar patrones, modificar variables y entender relaciones de causa-efecto
en entornos controlados (Hurtado Espinosa et al., 2025).
La integración de simuladores virtuales en el currículo universitario debe contemplar no solo su
dimensión tecnológica, sino también pedagógica e institucional. Los estudios coinciden en que su
impacto positivo depende en gran medida del diseño instruccional, la formación del profesorado, la
alineación con los resultados de aprendizaje y el acceso equitativo a la tecnología (Sánchez-Gordón
& Luján-Mora, 2018). La presencia de simuladores en un aula no garantiza automáticamente la
mejora
del
aprendizaje;
se
requiere
una
planificación
didáctica
coherente
y
orientada
a
competencias.
Por
otro
lado,
las
investigaciones
destacan
que
los
simuladores
virtuales
también
favorecen
la
inclusión, al permitir que estudiantes con discapacidades o con dificultades para asistir a espacios
físicos puedan participar activamente en experiencias educativas simuladas. Además, contribuyen a
la
sostenibilidad
educativa,
al
reducir
costos
de
materiales,
consumo
energético
y
riesgos
en
prácticas reales (García-Peñalvo, 2021).
En síntesis, la integración efectiva de simuladores en la educación universitaria exige una visión
estratégica
que
articule
pedagogía,
tecnología
e
institucionalidad.
Cuando
estos
entornos
se
incorporan con intencionalidad didáctica, evaluación continua y apoyo docente, tienen el potencial
de
transformar
la
experiencia
de
aprendizaje,
ampliar
el
acceso
al
conocimiento
y
desarrollar
habilidades alineadas con los contextos profesionales contemporáneos.
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Tabla 2
Aplicaciones de simuladores virtuales en distintas áreas del conocimiento universitario
|
Área
disciplinar
|
Tipo de simulador
virtual
|
Objetivos pedagógicos
|
Beneficios observados
|
|
Ciencias de la
salud
|
Simuladores clínicos,
anatomía 3D,
escenarios de
emergencias
|
Tomar decisiones clínicas,
practicar procedimientos,
evitar riesgos reales
|
Mejora de la seguridad del paciente,
aumento de la confianza, aprendizaje
práctico (Lateef, 2010; O’Donnell et
al., 2020)
|
|
Ingeniería y
arquitectura
|
Modelado 3D,
simulación estructural,
procesos industriales
|
Diseñar, experimentar y
optimizar sistemas y
estructuras
|
Resolución de problemas técnicos,
comprensión aplicada, visualización
de procesos (Serrano-Luján et al.,
2022)
|
|
Ciencias
económicas y
gestión
|
Simuladores de
negocios, toma de
decisiones, simulación
de mercado
|
Desarrollar liderazgo,
análisis financiero, gestión
estratégica
|
Aumento del pensamiento estratégico,
trabajo colaborativo, toma de
decisiones realistas (Renta-Davids et
al., 2020)
|
|
Ciencias
naturales
|
Simuladores físicos,
químicos o biológicos
(PhET, Algodoo)
|
Comprender fenómenos
complejos, experimentar en
entornos seguros
|
Visualización interactiva, aprendizaje
por descubrimiento, reducción de
errores conceptuales (Hurtado
Espinosa et al., 2025)
|
-
3.
METODOLOGÍA O MATERIALES Y METODOS
El presente artículo se desarrolló mediante una revisión bibliográfica estructurada con el propósito
de
identificar,
analizar
y
sintetizar
la
producción
científica
relacionada
con
las
estrategias
de
enseñanza basadas en Realidad Aumentada (RA) en el contexto universitario, poniendo especial
énfasis en los retos y oportunidades que plantea su implementación.
3.1 Tipo de revisión y enfoque metodológico
Se adoptó un enfoque cualitativo de tipo narrativo estructurado, que permite agrupar y categorizar
la información relevante en torno a ejes temáticos definidos a priori: estrategias docentes con RA,
beneficios pedagógicos, desafíos de implementación y tendencias emergentes. Esta metodología
facilita no solo la recopilación de estudios representativos, sino también una interpretación crítica
de los hallazgos más relevantes (Snyder, 2019).
3.2 Criterios de inclusión
-
•
Artículos científicos revisados por pares, publicados entre 2014 y 2024.
-
•
Estudios empíricos, teóricos o de revisión centrados en el uso de RA en educación superior.
-
•
Publicaciones en inglés o español.
-
•
Acceso completo al texto.
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3.3 Criterios de exclusión
-
•
Estudios enfocados exclusivamente en educación básica o media.
-
•
Artículos sin validación académica (blogs, noticias, páginas web comerciales).
-
•
Trabajos redundantes o sin relevancia pedagógica directa.
3.4 Procedimiento de análisis
Los artículos seleccionados fueron analizados en tres fases: (1) lectura exploratoria para determinar
la
pertinencia,
(2)
análisis
profundo
del
contenido
temático
y
metodológico,
y
(3)
síntesis
de
hallazgos, agrupando la información en torno a las categorías conceptuales previamente definidas.
La información
relevante fue organizada en matrices de análisis para facilitar su interpretación
crítica.
Tabla 3
Resumen metodológico del proceso de revisión
|
Elemento
|
Descripción
|
|
Tipo de estudio
|
Revisión bibliográfica narrativa estructurada
|
|
Enfoque
|
Cualitativo
|
|
Periodo de publicación
|
2014 – 2024
|
|
Bases de datos
consultadas
|
Scopus, Web of Science, ERIC, SciELO, Google Scholar
|
|
Idiomas incluidos
|
Español e inglés
|
|
Palabras clave
|
“simuladores virtuales”, “virtual simulators”, “aprendizaje activo”, “higher education”
|
|
Criterios de inclusión
|
Artículos científicos arbitrados, acceso completo, relevancia temática
|
|
Criterios de exclusión
|
Opiniones, artículos sin validación científica, textos sin enfoque educativo
|
|
Número final de
artículos
|
40 documentos seleccionados para análisis profundo
|
|
Técnica de análisis
|
Codificación temática y análisis categorial
|
-
4.
RESULTADOS
En el marco de la transformación digital en la educación superior, las tecnologías inmersivas han
cobrado protagonismo como herramientas pedagógicas innovadoras. Entre ellas, la realidad virtual
(RV), la realidad aumentada (RA) y la realidad mixta (RM) constituyen variantes de un espectro
más
amplio
denominado
realidad
expandida.
Estas
tecnologías
permiten
generar
entornos
de
aprendizaje
más
dinámicos,
interactivos
y
contextualizados,
adaptados
a
diferentes
necesidades
pedagógicas. La siguiente tabla presenta una comparación de las características distintivas de cada
modalidad,
destacando
sus
implicaciones
en
términos
de
inmersión,
interacción
y
estimulación
sensorial.
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2953-464X (2025)
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Tabla
4.
Características
comparativas
entre
Realidad
Virtual,
Realidad
Aumentada
y
Realidad
Mixta dentro del marco de la Realidad Expandida
|
Realidad Virtual
|
Realidad Aumentada
|
Realidad Mixta
|
|
Uso de un visor que inhibe el
contacto con el mundo real
|
Uso de un visor que se posiciona
sobre el mundo real
|
Combinación de RV y RA
|
|
Inmersión en un espacio virtual
|
Permanencia del entorno físico real
con información virtual añadida
|
Creación de nuevos escenarios
|
|
Interacción completa sobre la
realidad virtual
|
Elementos virtuales añadidos
posicionados con marcas físicas
|
Objetos reales y elementos virtuales
comparten el mismo plano
|
|
Estimulación sensorial
|
Interacción con los elementos
virtuales añadidos
|
|
|
|
No hay inmersión completa
|
|
Como se observa en la Tabla 4, cada modalidad ofrece distintos niveles de inmersión y formas de
interacción entre el usuario y el entorno, lo que condiciona su aplicabilidad en el contexto educativo.
Mientras que
la
realidad
virtual
busca
una
inmersión total
en un
entorno simulado,
la
realidad
aumentada mantiene el contacto con el mundo físico incorporando información digital sobre él. Por
su parte, la realidad mixta representa una convergencia entre ambas, permitiendo la coexistencia de
objetos reales y virtuales en el mismo espacio perceptual. Comprender estas diferencias resulta
esencial para seleccionar el tipo de simulación más adecuada según los objetivos formativos, el área
disciplinar y las condiciones tecnológicas de cada institución educativa.
Los resultados se agruparon en cuatro categorías principales: (1) beneficios pedagógicos, (2) áreas
de aplicación disciplinar, (3) desafíos institucionales y (4) síntesis de hallazgos emergentes
A continuación, se discute cada una de estas dimensiones, integrando los aportes más destacados de
la literatura.
4.1 Beneficios pedagógicos de los simuladores
Diversos estudios coinciden en que los simuladores virtuales fortalecen el aprendizaje activo al
ofrecer
experiencias
significativas,
participativas
y
contextualizadas.
Entre
los
beneficios
más
reportados se encuentran: el aumento de la motivación intrínseca, el desarrollo del pensamiento
crítico, la mejora de la retención del conocimiento, y la transferencia de saberes teóricos a la práctica
(Freeman et al., 2014; Czerkawski & Lyman, 2016; Hurtado Espinosa et al., 2025).
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Además, se observó una alta valoración por parte del estudiantado en cuanto a la posibilidad de
aprender de los errores sin riesgos reales, así como la percepción de una experiencia más cercana al
ámbito profesional (Lateef, 2010; Rodríguez et al., 2024).
4.2 Áreas disciplinares con mayor aplicación
Los simuladores se utilizan principalmente en ciencias de la salud, ingeniería, arquitectura, física,
química y economía, donde su implementación ha transformado las metodologías de enseñanza-
aprendizaje. En estos campos, la simulación permite superar limitaciones logísticas, éticas o de
recursos, al ofrecer entornos controlados para la experimentación y la práctica (Serrano-Luján et al.,
2022; Renta-Davids et al., 2020). Por ejemplo, en medicina y enfermería, los simuladores clínicos
han permitido replicar procedimientos invasivos, diagnósticos y emergencias sin poner en riesgo la
vida de pacientes, mejorando la seguridad y el rendimiento clínico de los estudiantes. En ingeniería,
la simulación computacional facilita la comprensión de sistemas complejos, el análisis de fallos
estructurales y la optimización de procesos industriales, lo cual sería costoso o riesgoso en entornos
reales.
En áreas de economía y administración, los simuladores empresariales permiten ensayar estrategias
de
inversión,
negociación
y
toma
de
decisiones
bajo
presión,
en
entornos
que
imitan
el
comportamiento
del
mercado
y
la
competencia.
Estas
experiencias
favorecen
el
desarrollo
de
habilidades blandas y técnicas, como el liderazgo, la gestión de riesgos y el pensamiento estratégico,
que difícilmente se alcanzan en clases teóricas tradicionales.
En
términos
generales,
la
integración
de
simuladores
en
estas
disciplinas
no
solo
responde
a
necesidades didácticas, sino también a exigencias profesionales, permitiendo que el estudiante se
enfrente a problemas del mundo real desde una etapa temprana de su formación académica.
4.3 Desafíos institucionales
Aunque la mayoría de los estudios destacan el alto valor pedagógico de los simuladores virtuales,
también se identifican diversas barreras que dificultan su implementación efectiva y sostenida en el
ámbito universitario. Entre los desafíos más recurrentes figuran: la falta de formación docente en
tecnología educativa, que limita el aprovechamiento didáctico del recurso; la escasa articulación
curricular, que impide integrar los simuladores como parte estructural del proceso formativo; la
infraestructura
tecnológica
limitada,
especialmente
en
instituciones
con
restricciones
presupuestarias;
y
la
resistencia
al
cambio
metodológico,
asociada
a
modelos
de
enseñanza
tradicionales que aún prevalecen en muchos contextos (García-Peñalvo, 2021; Sánchez-Gordón &
Luján-Mora, 2018).
Technology Rain
Journal
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2953-464X (2025)
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Además,
se
ha
evidenciado
que
algunos
docentes
perciben
los
simuladores
como
herramientas
complementarias, pero no esenciales, lo que repercute en su subutilización o empleo esporádico. A
esto se suma la falta de tiempo institucional para rediseñar actividades, capacitar al personal y
evaluar el impacto pedagógico de estas tecnologías. En contextos donde no existen políticas claras
de
innovación
o
acompañamiento
técnico-pedagógico,
la
incorporación
de
simuladores
puede
quedar reducida a experiencias aisladas, sin continuidad ni evaluación sistemática.
De igual manera, la brecha digital y la desigualdad en el acceso a recursos tecnológicos representan
un obstáculo importante en países en vías de desarrollo o en zonas rurales, donde la conectividad,
el
equipamiento
y
el
soporte
técnico
son
insuficientes
para
implementar
ambientes
virtuales
inmersivos de manera equitativa. Por ello, superar
estas barreras requiere no solo
inversión
en
infraestructura, sino también voluntad institucional, liderazgo académico y políticas integrales de
formación docente e innovación educativa.
4.4 Síntesis de hallazgos emergentes
La
literatura
sugiere
que
la
integración
exitosa
de
simuladores
requiere
un
enfoque
sistémico:
capacitación
docente,
diseño
instruccional
claro,
evaluación
continua
del
impacto,
y
políticas
institucionales
que
promuevan
la
innovación
metodológica
(UNESCO,
2022;
Armellini
&
De
Stefani, 2016).
Tabla 5
Síntesis de hallazgos según categorías emergentes
|
Categoría
|
Hallazgos destacados
|
Estudios
representativos
|
|
Beneficios
pedagógicos
|
Mejora del aprendizaje activo, motivación,
transferencia, retroalimentación inmediata
|
Freeman et al. (2014),
Czerkawski & Lyman (2016)
|
|
Áreas disciplinares
clave
|
Ciencias de la salud, ingeniería, economía,
ciencias naturales
|
Hurtado Espinosa et al. (2025),
Renta-Davids et al. (2020)
|
|
Desafíos
institucionales
|
Falta de formación docente, infraestructura
deficiente, baja integración curricular
|
García-Peñalvo (2021),
Sánchez-Gordón & Luján-Mora
(2018)
|
|
Recomendaciones
|
Diseño instruccional, políticas de innovación,
evaluación del impacto, acompañamiento docente
continuo
|
Armellini & De Stefani (2016),
UNESCO (2022)
|
Finalmente,
los
hallazgos
evidencian
que
los
simuladores
virtuales
no
solo
representan
una
innovación tecnológica, sino una transformación pedagógica que, si es bien implementada, puede
elevar la calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje universitarios. No obstante, su adopción
requiere un compromiso institucional integral y una visión pedagógica centrada en el estudiante.
16
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-
5.
C
ONCLUSIONES
La
revisión
bibliográfica
realizada
permite
afirmar
que
la
Realidad
Aumentada
representa
una
herramienta pedagógica con alto potencial transformador en el ámbito de la educación superior. Su
integración
en
estrategias
de
enseñanza
favorece
experiencias
de
aprendizaje
inmersivas,
interactivas y contextualizadas que fortalecen la comprensión conceptual, la motivación estudiantil
y el desarrollo de competencias clave para el siglo XXI.
Entre
las
estrategias
más
destacadas
se
encuentran
el
aprendizaje
basado
en
problemas,
las
simulaciones
interactivas,
los
laboratorios
virtuales
y
la
gamificación
educativa,
todas
ellas
alineadas
con
enfoques
activos
y
centrados
en
el
estudiante.
No
obstante,
su
implementación
efectiva requiere superar diversos retos, entre los que destacan la falta de capacitación docente, las
limitaciones tecnológicas en algunas instituciones y la necesidad de recursos digitales de calidad
adaptados a los programas académicos.
A pesar de estos desafíos, las oportunidades que ofrece la RA en la educación universitaria son
significativas. Su versatilidad, su capacidad de adaptarse a distintos estilos de aprendizaje y su
potencial
para
integrarse
con
otras
tecnologías
emergentes
abren
nuevos
horizontes
para
la
innovación educativa. Además, el creciente número de investigaciones y desarrollos tecnológicos
en esta área sugiere una tendencia positiva hacia su consolidación en los próximos años.
En este contexto, se hace necesario fomentar políticas institucionales que promuevan la formación
docente
en
el
uso
pedagógico
de
tecnologías
inmersivas,
así
como
líneas
de
investigación
que
evalúen
de
manera
rigurosa
su
impacto
en
el
aprendizaje.
Solo
así
será
posible
aprovechar
plenamente las ventajas de la Realidad Aumentada como aliada estratégica en la transformación de
la enseñanza universitaria.
5.1 Líneas futuras de investigación
El análisis de la literatura revela que, si bien se han desarrollado múltiples estudios sobre la
Realidad Aumentada en contextos universitarios, persisten áreas de vacancia que requieren una
mayor profundización investigativa. A partir de los hallazgos del presente trabajo, se proponen las
siguientes líneas futuras de investigación:
-
1.
Evaluación del impacto a largo plazo de la RA en el aprendizaje significativo
: Si bien
existen
estudios
que
evidencian
mejoras
en
el
rendimiento
académico
a
corto
plazo,
es
necesario investigar los efectos sostenidos de la RA en la retención del conocimiento, la
transferencia de aprendizajes y el desarrollo de competencias profesionales.
Technology Rain
Journal
ISSN:
2953-464X (2025)
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-
2.
Diseño
y
validación
de
modelos
pedagógicos
integradores
de
RA
:
Faltan
propuestas
teóricas
robustas que integren la RA dentro de
marcos pedagógicos
claros, adaptados
a
diversas disciplinas, niveles de complejidad y modalidades educativas (presencial, híbrida o
virtual).
-
3.
Estudios comparativos entre disciplinas académicas
: Investigar cómo varía la efectividad
de las estrategias con RA según el campo de estudio (ciencias exactas, salud, humanidades,
ingeniería, arte, etc.) permitiría un uso más contextualizado y eficiente de esta tecnología.
-
4.
Inclusión y accesibilidad en entornos aumentados
: Es prioritario explorar cómo la RA
puede adaptarse a estudiantes con discapacidades o condiciones diversas, fomentando así su
uso en contextos de educación inclusiva y equitativa.
-
5.
Análisis de la formación docente en competencias digitales inmersivas
: Se requieren
estudios
sobre
cómo
capacitar
eficazmente
al
profesorado
universitario
para
diseñar,
implementar actividades didácticas con RA, superando la brecha digital pedagógica.
-
6.
Vinculación
de
la
RA
con
tecnologías
emergentes
:
Investigar
la
sinergia
entre
RA,
inteligencia artificial, big data educativa y realidad virtual permitiría desarrollar entornos de
aprendizaje aún más personalizados y dinámicos.
Estas líneas no solo enriquecen el campo académico, sino que también brindan a las instituciones
de educación superior nuevas rutas para fortalecer la innovación educativa desde una perspectiva
crítica, sostenible y centrada en el estudiante.
CONFLICTO DE INTERESES
Los Autores declaran que no existe conflicto de intereses, o lo que corresponda.
CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA
En concordancia con la taxonomía establecida internacionalmente para la asignación de créditos a autores de
artículos científicos (https://credit.niso.org/). Los autores declaran sus contribuciones en la siguiente matriz:
|
|
Benitez
Francisco.
|
Caicedo Juliana.
|
Armas Karen.
|
|
Participar activamente en:
|
|
|
|
|
Conceptualización
|
X
|
X
|
|
|
Análisis formal
|
X
|
X
|
X
|
|
Adquisición de fondos
|
|
X
|
|
|
Investigación
|
X
|
X
|
|
|
Metodología
|
X
|
|
X
|
|
Administración del proyecto
|
|
X
|
X
|
|
Recursos
|
X
|
X
|
|
|
Redacción –borrador original
|
X
|
|
X
|
|
Redacción –revisión y edición
|
|
|
|
|
La discusión de los resultados
|
X
|
X
|
X
|
|
Revisión y aprobación de la versión final del trabajo.
|
X
|
X
|
X
|
18
https://technologyrain.com.ar/
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